jueves, 18 de septiembre de 2014
Sospecho que fui feliz
Ahora siento un peso enorme con todas las palabras no dichas y aquellas que nunca debieron pronunciarse.
Ahora extraño tu presencia y tu respiración en mi oreja cuando nos quedábamos abrazados antes de dormir. Sospecho que ya nunca más podré querer a alguien con esa pasión y con las ganas de ser lo más importante en tu vida. Aunque ahora que lo pienso, eso terminó por alejarte.
Ahora siento deseos de hablar simplemente de alguna película o de algo que leí por ahí o de un pensamiento que se me cruzó por la cabeza. Y cuesta entender que nunca más estarás ahí.
Sospecho que tuve todo para ser feliz y no tuve la paciencia para armar el rompecabezas que calzara nuestras vidas.
Ahora sólo te podré besar en sueños, acariciar tu cabeza eternamente y tratar de romper esas cadenas que arrastrabas del pasado. Ahora trataré de ser feliz aunque sea sólo por las noches por mientras tu recuerdo se va diluyendo con el tiempo y despierte sin recordar tu nombre.
martes, 13 de mayo de 2014
Decisiones
lunes, 27 de agosto de 2012
Imágenes, sonidos y aromas
Un niño, la risa diáfana de la inocencia, sus ojos llenos de simple felicidad y sus manitos jugueteando con los dientes de león, lanzando al viento las semillas que se van volando libres y eternamente hacia el infinito.
Una anciana de mirada triste pero de abrazo cálido y su olor, ¡qué aroma más magnífico!. Tan embriagante y sublime que me dormiría entre sus brazos como si quisiera hacerlo para siempre.
Un beso sellando mis labios con un adiós interminable.
Un deseo de vida y si muriera ahora, una última imagen de paz, sumergida en una estela amarilla de sueños y recuerdos, aguardando tranquila.
martes, 15 de mayo de 2012
Taberna del Infierno
Cuantas vidas llevadas a las oscuras tabernas del infierno, llamaradas que corren a recibir a los imbéciles que se cruzaron en su camino: borrachos, simples danzantes entre medio de ladrones y asesinos. Todos en una mezcla amoral que buscan salidas o quizás expiaciones de sus pasados inconclusos.
La sangre. Es lo que ahora veo que sale a borbotones, roja, pura, hasta sublime. La siento en todo el cuerpo y la boca se llena de sabor metálico, quitándome el aliento.
Ya no hay nada porqué luchar. Sólo me siento a esperar llegar adonde todos van. Con la mirada cansada, sin esperanzas y tal vez un pensamiento que se va para una madre que ahora está perdiendo a uno de sus hijos y aún no lo sabe.
Se acabó. El sufrimiento lo llena todo. Dolor. Rojo por todos lados. Luego paz.
Precipicio
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Ironías clandestinas
Y aunque a ratos fuiste feliz, siempre sospechaste y escuchaste con recelo palabras de amor y condescendencias pero, como nunca antes, te imaginaste en un cuadro donde todo era perfecto, luminoso, cándido y no lograste ver que detrás todo se iba desmoronando y oscureciendo... Y seguías soñando, mezclando realidades, fantaseando. Queriendo ser una buena persona al fin y al cabo.
Por ello el despertar siempre es tan caótico. Ahora estás ahí, en ese rincón, tal como una vez te dejé, con un rictus extraño, ensimismado, queriendo atrapar eternamante ese paréntesis en tu vida. "Abre los ojos", te insisto y me das miedo. Ya no te siento la misma, te pierdo, no quieres volver... Tal vez sea lo mejor.
viernes, 29 de julio de 2011
Quédate
-¿Aunque para siempre sea mucho tiempo?
-Nunca será tanto tiempo contigo.
-¿Y me amarás por siempre?
-Por supuesto...
-¿Me das un beso en la frente?
-Sólo si prometes quedarte dormida
-¿Sabes? Podría dormirme en tu regazo, para siempre.
miércoles, 26 de enero de 2011
Libre albedrío
Uno elige entre todas las oportunidades que te da la vida,
uno elige amar u odiar o simplemente olvidar.
Uno elige mentir y engañar hasta el final, no importa si queda o no en la conciencia.
Uno elige vivir y a veces morir.
Uno elige sanarse y alcanzar eso que muchos llaman felicidad.
Uno elige esconder en el baúl de los recuerdos que te hicieron daño
y uno elige volverse a levantar.
Uno elige darse la opotunidad y volver a querer,
uno elige volver a amarse y recorrer el camino hasta finalizarlo.
Uno siempre elige, si hiciste mal tendrás remordimientos toda la vida
porque así es el libre albedrío.
Yo, con mi conciencia limpia y libre de rencores,
vuelvo a elegir estar bien contigo, conmigo, con todos.
Uno elige ser feliz.
jueves, 1 de julio de 2010
Preguntas
entendiendo que la felicidad
se da cuando hacemos lo que siempre quisimos hacer.
Si quisiste todos esos hijos que te llegaron
pero que también se fueron en un instante.
Me pregunto que si vivieras de nuevo harías todo tal cual
tendrías el mismo carácter y los mismos amores.
Uno repite a veces los mismos errores
y los mismos momentos
porque de ellos nos hacemos;
ellos nos construyen y crean esta línea de tiempo.
Me pregunto si aún tendrías esa mirada perdida
y el rostro infinitamente triste.
Me pregunto si tus manos estarían menos callosas
o tendrían estas mismas venas salientes.
Me pregunto si yo te hubiera querido igual
y si esta ausencia hubiese pesado tanto como lo hace ahora.
miércoles, 16 de junio de 2010
Déjame partir
en qué se convirtió esta especie de procesión
la que se lleva dentro y nadie ve.
Ahí me dije que ya no quería vivir más así
y te pedí que me dejaras partir.
Sé que se sufre, sé que siempre el recuerdo va a quedar
pero necesito cortar nuestras amarras
te devuelvo la libertad aunque con ella venga el dolor.
Necesito partir, ya no tengo nada que hacer acá
y tú sólo me atas con ese cordón umbilical cariñoso
sin poderme liberar.
Déjame partir.
Sólo me queda tu amor pero ya no es suficiente.
Primero necesitaba amarme a mí misma y nunca lo logré.
Por ello quiero partir, a recorrer nuevos aires,
a reencontrarme con la energía que tiene todo ese universo que me espera.
Déjame partir. Te estaré observando un segundo, una vida, por toda la eternidad.
martes, 17 de noviembre de 2009
Espacios
Apenas ese hueco se hizo evidente,
nuestros cuerpos y mentes
se fueron esparciendo hacia caminos diferentes.
Entre esa cama enorme cabía un mundo
y el silencio de muchas almas ahogadas.
Nuestro propio destino.
Ese frío y solitario espacio
nos vino a recordar tantas noches de desvelo,
de miradas ausentes,
de llantos inconclusos
y de una almohada que se deshacía en la indiferencia.
Y fue creciendo, como un hijo en el vientre,
un mudo fantasma de nuestros errores.
Y ahí se quedó.
El hueco de pronto impidió vernos.
Nos levantamos en la mañana
y ni siquiera reconocimos quien estaba al otro lado del espejo.
Yo tomé mis cosas,
con apenas un hilo de mi vida a cuestas.
Y me largué a llenarme con nuevos rincones.
Nunca supe que fue de tí.
martes, 6 de mayo de 2008
Seis de Mayo
Pese a que ha pasado harto tiempo desde que murió, todavía se siente el vacío y regularmente sueño con ella y con la despedida que no alcanzamos a tener. Como homenaje para ella, quiero copiar unos versos que le escribí aquel día 06 de mayo de 1999; aunque, en realidad, más que poema creo que fueron sentimientos que se desgarraron en un simple papel de cuaderno y que lograron sacar finalmente todo mi dolor.
Seis de Mayo
I
Ya no estás, pero todo lo que toco se parece a tí.
Aquí están tus cosas,
el horario de tus pastillas pegado a la pared, el algodón y la pomada para las friegas.
Tu cuerpo está allá afuera como en vitrina
pero no te siento porque ya no me puedes mirar con tus ojos de alma hermosa.
Dale un beso a Dios de mi parte,
míranos de vez en cuando desde arriba
para que veas como sigue tu descendencia.
De seguro la vida seguirá, las horas mudas pasarán y también los años,
pero si una vez te bauticé como Eterna
es porque seguirás aferrada a mí como recuerdo porfiado,
y yo te seguiré llamando
como humilde eco surgido desde las montañas que te vieron crecer.
II
Cuando alguien parte
debería irse con todo lo suyo:
con su rincón preferido, con su risa, con su tos.
Cuando alguien parte
debería llevarse hasta sus pisadas que aún suenan en el corredor,
su cama, su olor amentolatado,
esa luz que la iluminaba desde su ventana.
Cuando alguien parte
debería primero quemar las lágrimas
de aquellos que la aman.
Cuando alguien parte,
deja esta ausencia punzante y dolorosa.
Y me consuelo diciendo que al partir, quien parte,
deja este recuerdo precioso
de su semblante sereno.
deja sus ojos para volver a mirar,
su risa y su tos para ser escuchada nuevamente,
su rincón absoluto para ser llenado
sólo con su presencia tan ausente.
Mujer fuerte,
aunque estas líneas que escribo en tu descanso fúnebre
no puedas ya leerlas,
sé que tu corazón fatigado absorberá mis palabras
las que sólo pueden decirte que te amo
aún más allá de esta partida.
Mujer, madre y abuela de estos campos urbanizados,
en esta despedida te quedarás siempre conmigo
aunque a tu cuerpo hoy yo lo despida.
Ve a criar a tus hijos que te esperan en el cielo.
Ve y abraza a tus hermanos y a tu madre,
Al abuelo que nunca conocí también
y besa fuerte a Dios y pide por quienes se quedan en la tierra.
Abuela, espero con ansias el día en que podamos reunirnos,
espero tu abrazo cálido,
tus manos tibias y ese beso que quedó pendiente todo este tiempo.
Te amo y en esta despedida quiero agradecerte
por haber sido así como fuiste,
así de simple, así de Abuela.
martes, 1 de abril de 2008
Cambio de casa y de vida
El pasado domingo ayudé a mi mamá a cambiarse de casa. Un trabajo titánico que empezó días antes con el embalaje de todo lo que se había acaparado por más de 15 años. Y fue realmente agotador. Es increíble todo lo que uno llega a juntar cuando vive en un lugar por tanto tiempo.Después que ya pasó todo el ajetreo de la mudanza y con más tiempo para procesar todo, me dio un poco de nostalgia a pesar que ya no vivía en la casa materna hace hartos años. Porque de partida, uno no sólo acumula objetos con y sin valor, también junta recuerdos, muchos de ellos que quedaron esparcidos por cada rincón del que llamaste infinitas veces "tu hogar". Y por más que al cambiarte de casa traslades todos los muebles y las cosas, aún pernoctan los cachureos varios que hacen que uno se remonte a la adolescencia, cuando un simple papel de chocolate regalado por alguien que te gustaba o por tu mejor amiga eran dignos de ser atesorados. O ese lugar predilecto del patio donde solías encontrar a tu sobrino jugando con palos, botellas o lo que encontrara en el camino. O la pieza en la que muchas veces viviste tus días y noches de soledad, pensando, elucubrando miles de historias que después las escribías en servilletas u hojas papel roneo. O el olor a pan tostado que salía de la cocina y que nos despertaba en las mañanas o el de la comida que mi mamá preparaba los fines de semana.
Tantos recuerdos, tantos sentimientos y emociones que no puedo dejar de repasar. Sorry, me puse media mamona pero es lo que hay. Debería hacer como mi madre que un día llegó con la idea de vender la casa y de comprarse una nueva pero en otra ciudad, porque quería más que cambiar de casa, cambiar completamente y olvidar sus malas rachas, a malas personas y dar vuelta una página importante de su vida. De hecho, cuando cerró su ahora ex casa por fuera, no miró atrás y dijo que no lo necesitaba porque ahora quería sólo mirar hacia adelante. Y viéndolo desde ese punto de vista, siempre es bueno no quedarse pegada y saber también que los hogares lo hacen las personas y no las viviendas físicas. Lo que es yo y como buena cachurera que soy, voy a seguir conservando mis recuerdos en mi mente (ya que no me dejaron conservar mi caja de "memorabilia" con agendas, cuadernos y papeles antiguos), porque también son buenos para nunca olvidar quiénes fuimos y de dónde venimos.
viernes, 18 de enero de 2008
¿Soy una periodista frustrada?
Hace poco conté que si retrocediera 10 años atrás pensaría más de una vez sobre la decisión que en ese momento estaba tomando para mi futuro profesional. Me refiero a estudiar periodismo. Y es que con escasos 18 años no pude dimensionar lo que me esperaría después. Si bien la época universitaria fue bastante agradable donde aprendí no sólo en la aulas sino también fuera de ella, a conocer realidades distintas a las mías y, por ende, a salir de mi burbuja de niñita sureña; lo que vino luego de la titulación me dejó el ánimo por el suelo, ya que fueron varios meses de aplanar calles dejando curriculums, aceptando trabajos esporádicos y colaborando en medios de comunicación que poco y nada pagaban. Y todo porque no tenía ningún contacto "groso" que me llevase a alguna empresa a trabajar, haciendo gala del ya institucionalizado "pituto". Ni tampoco contaba con los pomposos apellidos que a veces para las personas que contratan son mucho más importantes que las capacidades del postulante.¿Por qué toda esta perorata resentida? Porque no soy solo yo la que pasó o pasa por esto, pues es un hecho que el panorama no es alentador para la mayoría de los periodistas que año tras año se titulan de las universidades. El mismo Colegio de Periodistas ha lanzado una campaña para que los chicos que deben elegir qué y dónde estudiar en marzo próximo, puedan informarse sobre esta carrera y las posibilidades reales que tienen de trabajar cuando salgan.
Por recoger algunos datos, en Chile existen 12.000 periodistas titulados en total, de los cuales más de 8 mil tienen menos de 35 años y para el año 2008 "se ofrecen 50 programas de periodismo en 36 universidades (en 1973 la impartían sólo cuatro universidades), las cuales en total ofrecen 1.880 vacantes para estudiar esta carrera... Cada año se titulan alrededor de 950 nuevos periodistas cada año", se puede leer en la página web. Por otro lado, un estudio reciente hecho por
Ese es el panorama. Un mercado saturado y con la mayor cesantía profesional del país. Lo malo es que esto lo saben los empresarios y dueños de medios y, por ende, saben que somos nosotros los que debemos ajustarnos a sus condiciones, porque como una vez mi jefe me dijo "yo levanto una piedra y me salen mil periodistas que están dispuestos a trabajar por 200 lucas". Un descaro y una falta de respeto, sin duda.
Así que apoyo la campaña del Colegio de Periodistas y es más, creo que el gobierno debería también hacerse parte y cerrar escuelas de periodismo u obligar a estas universidades a publicar junto con sus anuncios publicitarios y mallas curriculares, los índices de cesantía por profesión ofrecida. Además, se debería dar la posibilidad de obtener un segundo título en programas especiales de no más de un año (aunque sé que suena a ciencia ficción) a los que ya estamos titulados.
Por último, veamos la cuota de responsabilidad que nos cabe en esto, ya que es verdad que muchas veces aceptamos bajos sueldos sólo por tener trabajo y no valoramos que nos sacamos la cresta cinco años estudiando al igual que un ingeniero comercial o cualquier otro. ¿Y si nosotros mismos subvaloramos nuestra profesión, no es lógico que los demás lo hagan? Así que hay que cambiar el switch y apoyarnos como gremio, porque andamos todos dispersos y despotricando por separado. Aunque claro, también hay que reconocer que la fuerza que tiene el mismo Colegio ni se compara con la del Colegio Médico o con el de los profesores, lo que se nota con sólo el poder de congregación para colegiar (que es mínimo). Si esto cambiara, quizás otro gallo cantaría.
Ahora, si yo me hubiese informado de la precaria situación del periodismo hace 10 años, no hubiese entrado a la carrera.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Chica urbana
Hace exactamente 10 años que me vine a vivir a la capital. Llegué como una inexperta joven, criada entre Curicó y Molina (ciudades donde vivía y estudiaba, respectivamente), que vino a cumplir con la meta de estudiar una carrera universitaria. La opción fue periodismo aunque admito que si regresara en la línea del tiempo lo pensaría dos, tres, hasta cuatro veces. Pero eso da para otro post.Santiago es mi ciudad natal por accidente porque nací un mes antes del que correspondía cuando mi mamá se pegó un costalazo en plena Estación Central, llegando desde Curicó para visitar a su hermana y de paso celebrar las fiestas patrias. Lástima que las cuecas y cumbias de las ramadas las escuchara desde el Hospital San Juan de Dios.
El asunto es que 18 años más tarde esta ciudad me recibía nuevamente igual de entusiasta y temerosa que yo. Lo que recuerdo de Santiago por esa época y que me llamaba la atención era la gama de calles y avenidas que increíblemente cambiaban de nombre (como Pajaritos, Alameda, Providencia y después Apoquindo; o Nataniel Cox y después San Diego; o Compañía y después Merced, etc.); el metro al que NO hacía parar como les ocurrió a otros amigos foráneos pero en el que confieso, me perdí varias veces; y las personas que caminaban rápido y miraban desconfiadas. Claro, yo todavía no sabía de delincuencia hasta que intentaron quitarme mi gargantilla de oro, regalo de graduación de cuarto medio. A partir de ahí también caminé velozmente y agarré mi bolso con una fuerza asombrosa.
A Santiago lo aprendí a conocer y a medida que pasó el tiempo simplemente me enamoré, me encanté con esta urbe enjaulada en cemento. Pese a que los primeros años fueron de mucha soledad, luego descubrí que acá podía y tenía para hacer de todo y que la ciudad se transformaba en mi aliada y compañera.
Está de más decir que sólo a nivel cultural-artístico existía (existe) una oferta variada de cine, teatro, museos, recitales de música, arte callejero, algo que nunca había conocido ni conocería si me quedaba en mis terruños curicanos. Y para qué hablar de lugares para salir de día y de noche, vale decir, restaurantes, pubs, discotheques, etc. El acceso a todos los servicios a cualquier hora del día era también una gran ventaja. O sea, no existía la excusa de que las tiendas estuvieran cerradas por la hora de la colación de una a cuatro de la tarde y créanme que eso aún pasa en provincia.
Actualmente trabajo y vivo acá en Santiago y con 10 años de "relación" me siento una integrante más de la capital. Desde mi departamento en el piso 20 tengo una vista que da al sector sur y me encanta, es increíble. Si me preguntan, obviamente habitar acá tiene sus contras como la contaminación en el invierno, la inseguridad ciudadana o el vapuleado sistema de transporte público, pero a la larga uno se acostumbra y aprende a convivir con estos males. Con razón la Carola, mi mejor amiga, que ahora se fue a trabajar a Molina me dice de vez en cuando, "por favor, invítame a Santiago que necesito llenar mis pulmones de smog y mis oídos de los ruidos que hacen las micros transantiago". Y yo le digo "cuando quieras, la ciudad y yo siempre te tendremos las puertas abiertas".
Y para ustedes, ¿qué es lo mejor y peor de vivir en Santiago?
jueves, 4 de octubre de 2007
Locura errante
Cuando adolescente escribía mucho. Me recuerdo sola en mi pieza escuchando música y anotando en mis libretas lo primero que se me venía a la mente. De esa época salió una suerte de "poemario" al que llamé "Quince años". Eran versos que tenían que ver más que nada con los primeros amores y el paso de niña a adolescente. Luego, como a los 16 o 17, comencé a escribir con un estilo un poco más denso, en el que proyectaba todo lo que estaba pasando en mí. Fue un período oscuro, ya que mi mente caía en crisis existenciales y se hundía en un hoyo depresivo profundo, difícil de salir y sólo las palabras se trasformaban en mis válvulas de escape. A esos poemas los recapitulé en un cuaderno que bauticé como "Locura Errante", pensando que algún día podría ser un libro.Es por eso que al comienzo de este camino virtual, el de los Blogs, quiero rendirle un homenaje a esa adolescente que fui y recordar a esa locura con la que vagaba por suelos sureños y que me siguió ahora a la capital, instalada en mi mochila de forastera.
Serán ahora las palabras de una mujer de 29 años, que es periodista, que es soltera, que ama, que sueña y que tiene mucho que decir. Serán comentados algunos pecados (aunque no soy un demonio), también se hablará de lo divino (aunque no soy para nada una santa) y de otras yerbas (de eso sí que sé harto). Bienvenido a mi mundo. Dentre no más que el perro no muerde.