Cuando adolescente escribía mucho. Me recuerdo sola en mi pieza escuchando música y anotando en mis libretas lo primero que se me venía a la mente. De esa época salió una suerte de "poemario" al que llamé "Quince años". Eran versos que tenían que ver más que nada con los primeros amores y el paso de niña a adolescente. Luego, como a los 16 o 17, comencé a escribir con un estilo un poco más denso, en el que proyectaba todo lo que estaba pasando en mí. Fue un período oscuro, ya que mi mente caía en crisis existenciales y se hundía en un hoyo depresivo profundo, difícil de salir y sólo las palabras se trasformaban en mis válvulas de escape. A esos poemas los recapitulé en un cuaderno que bauticé como "Locura Errante", pensando que algún día podría ser un libro.Es por eso que al comienzo de este camino virtual, el de los Blogs, quiero rendirle un homenaje a esa adolescente que fui y recordar a esa locura con la que vagaba por suelos sureños y que me siguió ahora a la capital, instalada en mi mochila de forastera.
Serán ahora las palabras de una mujer de 29 años, que es periodista, que es soltera, que ama, que sueña y que tiene mucho que decir. Serán comentados algunos pecados (aunque no soy un demonio), también se hablará de lo divino (aunque no soy para nada una santa) y de otras yerbas (de eso sí que sé harto). Bienvenido a mi mundo. Dentre no más que el perro no muerde.