miércoles, 14 de septiembre de 2011
Ironías clandestinas
Y aunque a ratos fuiste feliz, siempre sospechaste y escuchaste con recelo palabras de amor y condescendencias pero, como nunca antes, te imaginaste en un cuadro donde todo era perfecto, luminoso, cándido y no lograste ver que detrás todo se iba desmoronando y oscureciendo... Y seguías soñando, mezclando realidades, fantaseando. Queriendo ser una buena persona al fin y al cabo.
Por ello el despertar siempre es tan caótico. Ahora estás ahí, en ese rincón, tal como una vez te dejé, con un rictus extraño, ensimismado, queriendo atrapar eternamante ese paréntesis en tu vida. "Abre los ojos", te insisto y me das miedo. Ya no te siento la misma, te pierdo, no quieres volver... Tal vez sea lo mejor.
viernes, 29 de julio de 2011
Quédate
-¿Aunque para siempre sea mucho tiempo?
-Nunca será tanto tiempo contigo.
-¿Y me amarás por siempre?
-Por supuesto...
-¿Me das un beso en la frente?
-Sólo si prometes quedarte dormida
-¿Sabes? Podría dormirme en tu regazo, para siempre.
miércoles, 26 de enero de 2011
Libre albedrío
Uno elige entre todas las oportunidades que te da la vida,
uno elige amar u odiar o simplemente olvidar.
Uno elige mentir y engañar hasta el final, no importa si queda o no en la conciencia.
Uno elige vivir y a veces morir.
Uno elige sanarse y alcanzar eso que muchos llaman felicidad.
Uno elige esconder en el baúl de los recuerdos que te hicieron daño
y uno elige volverse a levantar.
Uno elige darse la opotunidad y volver a querer,
uno elige volver a amarse y recorrer el camino hasta finalizarlo.
Uno siempre elige, si hiciste mal tendrás remordimientos toda la vida
porque así es el libre albedrío.
Yo, con mi conciencia limpia y libre de rencores,
vuelvo a elegir estar bien contigo, conmigo, con todos.
Uno elige ser feliz.
jueves, 1 de julio de 2010
Preguntas
entendiendo que la felicidad
se da cuando hacemos lo que siempre quisimos hacer.
Si quisiste todos esos hijos que te llegaron
pero que también se fueron en un instante.
Me pregunto que si vivieras de nuevo harías todo tal cual
tendrías el mismo carácter y los mismos amores.
Uno repite a veces los mismos errores
y los mismos momentos
porque de ellos nos hacemos;
ellos nos construyen y crean esta línea de tiempo.
Me pregunto si aún tendrías esa mirada perdida
y el rostro infinitamente triste.
Me pregunto si tus manos estarían menos callosas
o tendrían estas mismas venas salientes.
Me pregunto si yo te hubiera querido igual
y si esta ausencia hubiese pesado tanto como lo hace ahora.
miércoles, 16 de junio de 2010
Déjame partir
en qué se convirtió esta especie de procesión
la que se lleva dentro y nadie ve.
Ahí me dije que ya no quería vivir más así
y te pedí que me dejaras partir.
Sé que se sufre, sé que siempre el recuerdo va a quedar
pero necesito cortar nuestras amarras
te devuelvo la libertad aunque con ella venga el dolor.
Necesito partir, ya no tengo nada que hacer acá
y tú sólo me atas con ese cordón umbilical cariñoso
sin poderme liberar.
Déjame partir.
Sólo me queda tu amor pero ya no es suficiente.
Primero necesitaba amarme a mí misma y nunca lo logré.
Por ello quiero partir, a recorrer nuevos aires,
a reencontrarme con la energía que tiene todo ese universo que me espera.
Déjame partir. Te estaré observando un segundo, una vida, por toda la eternidad.
martes, 17 de noviembre de 2009
Espacios
Apenas ese hueco se hizo evidente,
nuestros cuerpos y mentes
se fueron esparciendo hacia caminos diferentes.
Entre esa cama enorme cabía un mundo
y el silencio de muchas almas ahogadas.
Nuestro propio destino.
Ese frío y solitario espacio
nos vino a recordar tantas noches de desvelo,
de miradas ausentes,
de llantos inconclusos
y de una almohada que se deshacía en la indiferencia.
Y fue creciendo, como un hijo en el vientre,
un mudo fantasma de nuestros errores.
Y ahí se quedó.
El hueco de pronto impidió vernos.
Nos levantamos en la mañana
y ni siquiera reconocimos quien estaba al otro lado del espejo.
Yo tomé mis cosas,
con apenas un hilo de mi vida a cuestas.
Y me largué a llenarme con nuevos rincones.
Nunca supe que fue de tí.
martes, 6 de mayo de 2008
Seis de Mayo
Pese a que ha pasado harto tiempo desde que murió, todavía se siente el vacío y regularmente sueño con ella y con la despedida que no alcanzamos a tener. Como homenaje para ella, quiero copiar unos versos que le escribí aquel día 06 de mayo de 1999; aunque, en realidad, más que poema creo que fueron sentimientos que se desgarraron en un simple papel de cuaderno y que lograron sacar finalmente todo mi dolor.
Seis de Mayo
I
Ya no estás, pero todo lo que toco se parece a tí.
Aquí están tus cosas,
el horario de tus pastillas pegado a la pared, el algodón y la pomada para las friegas.
Tu cuerpo está allá afuera como en vitrina
pero no te siento porque ya no me puedes mirar con tus ojos de alma hermosa.
Dale un beso a Dios de mi parte,
míranos de vez en cuando desde arriba
para que veas como sigue tu descendencia.
De seguro la vida seguirá, las horas mudas pasarán y también los años,
pero si una vez te bauticé como Eterna
es porque seguirás aferrada a mí como recuerdo porfiado,
y yo te seguiré llamando
como humilde eco surgido desde las montañas que te vieron crecer.
II
Cuando alguien parte
debería irse con todo lo suyo:
con su rincón preferido, con su risa, con su tos.
Cuando alguien parte
debería llevarse hasta sus pisadas que aún suenan en el corredor,
su cama, su olor amentolatado,
esa luz que la iluminaba desde su ventana.
Cuando alguien parte
debería primero quemar las lágrimas
de aquellos que la aman.
Cuando alguien parte,
deja esta ausencia punzante y dolorosa.
Y me consuelo diciendo que al partir, quien parte,
deja este recuerdo precioso
de su semblante sereno.
deja sus ojos para volver a mirar,
su risa y su tos para ser escuchada nuevamente,
su rincón absoluto para ser llenado
sólo con su presencia tan ausente.
Mujer fuerte,
aunque estas líneas que escribo en tu descanso fúnebre
no puedas ya leerlas,
sé que tu corazón fatigado absorberá mis palabras
las que sólo pueden decirte que te amo
aún más allá de esta partida.
Mujer, madre y abuela de estos campos urbanizados,
en esta despedida te quedarás siempre conmigo
aunque a tu cuerpo hoy yo lo despida.
Ve a criar a tus hijos que te esperan en el cielo.
Ve y abraza a tus hermanos y a tu madre,
Al abuelo que nunca conocí también
y besa fuerte a Dios y pide por quienes se quedan en la tierra.
Abuela, espero con ansias el día en que podamos reunirnos,
espero tu abrazo cálido,
tus manos tibias y ese beso que quedó pendiente todo este tiempo.
Te amo y en esta despedida quiero agradecerte
por haber sido así como fuiste,
así de simple, así de Abuela.